Apólogo del paraíso

Eva, transformada en serpiente, ofreció a Adán una manzana.
Fueron arrojados del Paraíso, pero ellos llevaron semillas consigo,
y Adán y Eva encontraron otra tierra y plantaron allí las semillas del paraíso.

Podemos ahcer siempre el paraíso alrededor nuestro dondequiera que nos encontremos.
Para eso sólo se requiere estar desnudos.
Jaime Jaramillo Escobar
Los poemas de la ofensa

Posted by Gabriel Jaime Sierra Rua | en 11:30 | 0 comentarios